¿Despertaremos?

“… La conciencia despierta sobre todo donde la realidad falla”

                                                                                   Alberto Camus.

            Muchos nos encontrábamos sumergidos en la soberbia del vivir cotidiano, siguiendo las reglas dictadas por un sistema obsesionado en la producción de riqueza sin importar a costa de qué.  Habíamos tenido advertencias por aquí con el calentamiento global y por allá con la pobreza en el África Subsahariana, (o con la contaminación del Río Querétaro y la precariedad de la vida en la Sierra si no queremos pretender vernos tan cosmopolitas) pero nada que modificara nuestra sed de cumplir con el objetivo de acumular bienes materiales a diestra y siniestra.

            Pero llegó la Pandemia y nos desnudó. Nos desnudó como sociedad global y como individuos.  Nos enfrentó con lo absurdo que resulta vivir bajo un sistema capitalista neoliberal obsesionado por el crecimiento económico para beneficiar a unos cuantos (entre los que no estamos más del 95% de la población), un sistema que alimenta desigualdades  mastodónticas entre individuos y que no tiene el mínimo respeto por los recursos naturales y el medio ambiente. Nos enfrentó con un sistema absurdo que a nivel individual nos vuelve eternos insatisfechos y que nos ha inoculado sistemáticamente que la felicidad en la vida es consumir y acumular.

            Y la realidad nos falló, ese sistema brilló por resultar incoherente, por que nos reveló lo irracional que resulta el haber castigado la inversión en salud pública, nos restregó en la cara lo incongruente que resulta exigir a la gente que se lave constantemente las manos para evitar la propagación del virus, cuando más de la mitad de la población mundial carece de agua potable, nos enfrentó a lo ilógico que resulta pedirle a la gente que no salga de casa, cuando vive al día, y es más, en el colmo de lo absurdo, el sistema que idolatramos se burló de nosotros habiendo originado él mismo que el virus se transmitiera a un humano y que el ser humano se encargara de propagarlo por todo el mundo, pues gracias a su voracidad depredadora nos ha impulsado a llegar a lugares en los que la naturaleza, había decidido que no era lugar para que el homo sapiens se asomara.

            Este es un momento muy difícil para la humanidad, pero reviste de una importancia trascendental, por que nos ha dado la oportunidad de reflexionar y de cuestionarnos,  esta crisis presente nos da la posibilidad de prepararnos para lo que viene, tomando conciencia de lo ocurrido, pero no hay que olvidar, que como seres humanos al terminar esta pandemia y su confinamiento,  al fin y al cabo tendremos  la libertad de elegir optar por un cambio que implique un sistema distinto, un desarrollo sostenible, o seguir dormidos, en el sueño del absurdo sistema actual (business as usual).

Pedro R Reyes Martínez.

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